Malala

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La niña que aparece en la fotografía es Malala. Si te has perdido las noticias últimamente, es una niña paquistaní de 14 años que vive en el valle del Río Swat, donde los talibanes han prohibido la asistencia de las niñas a la escuela.

A su corta edad, ya es famosa por su activismo a favor de los derechos de las mujeres. Hace un tiempo empezó a escribir en un  blog para la BBC, y ahí empezó a ser reconocida internacionalmente.

El pasado día 9 de octubre ,y he aquí la razón para su aparición en las noticias (pues, le pese a quien le pese, hay más motivos para aparecer en TV si te pegan un tiro en el cráneo que si solo te dedicas a defender los derechos de las mujeres, con solo 14 años, en un régimen machista y encima tienes la ocurrencia de salir ilesa), recibió un disparo en el cráneo por parte de los talibanes cuando, precisamente, volvía del colegio. Actualmente se encuentra en un hospital del Reino Unido tratando de recuperarse, no sin varios intentos de varias personas de colarse en el hospital, pasándose por familiares, para evitarle la recuperación.

Este es un breve resumen de la vida de Malala, una niña que se ha convertido en un icono de defensa de los derechos de las mujeres en pocos días (como digo, cuando recibió el disparo, no antes). Madonna o Angelina Jolie son algunos de los personajes que ya han mostrado públicamente su solidaridad con la niña.

El padre, por lo visto, ha declarado que Malala sufría amenazas por parte de los talibanes desde hace años, algo totalmente deducible si tenemos en cuenta las circunstancias.

¿Se podría haber evitado?

Y con la posibilidad de evitarse no me refiero solo a la denuncia de amenazas, sino a la actuación de la comunidad internacional. Es una niña de 14 años, que vive en un territorio bajo puño de varón y que denuncia públicamente, en un blog de un medio de comunicación OCCIDENTAL las circunstancias que le toca vivir. No se puede pasar por alto el hecho de que el Corán dice que aquél que haga propaganda contra el Islam o las fuerzas islámicas debe morir si queremos hacer un sencillo análisis causa-efecto.

Un blog en la BBC es un mero altavoz que no servirá de nada si se queda ahí. No quiero ser hipócrita. Yo misma no estaría hablando de Malala si no hubiera ocurrido el atentado y posterior eco mediático. Lo que más me aterra es que esta noticia, en un plazo medio de tiempo,  se nos olvidará  como otras muchas lo hacen, y este desafortunado hecho, que podría haber servido como llamada de atención a las autoridades internacionales, se quedará en papel mojado.

Nos aferramos a Malala como símbolo. Un símbolo como ella nos sirve para aplacar el sentimiento de culpa y mediocridad que sentimos consciente o inconscientemente por no hacer nada al respecto de las miles de injusticias que ocurren cada día en el mundo. Vemos que alguien lucha por cambiar algo y nos solidarizamos, pero nada más. Ahí queda todo. Pensamos que habrá alguien que lo haga por nosotros, por eso nos alivian las personas como Malala. Nos tranquilizan.

En fin, en un país donde la gente ni siquiera se molesta en salir a la calle para manifestar su descontento por todo lo que le quitan cada día (nada más egoísta), no espero que nadie mueva un dedo por evitar que sucedan cosas como esta que vemos de lejos y, de vez en cuando, cristal por medio. Probablemente nadie haga nada por evitarlo. Probablemente ni siquiera lo haga yo.

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