No Job Land: a bleak reminder of Spain’s unemployement crisis

Quería compartir este vídeo con vosotros, para tenerlo en mente cuando nos digan que la crisis está llegando a su fin, que hemos mejorado, que la prima de riesgo ya no lo es tanto, que para cuando nos digan todas estas cosas, recordemos la realidad que esta viviendo cada día más gente en este país. Quizá vuestro día sea un poco más gris después de verlo, pero merece la pena. Se publicó el pasado Diciembre en The Telegraph, el audio está en español.

http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/europe/spain/10530021/No-Job-Land-a-bleak-reminder-of-Spains-unemployment-crisis.html?fb

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Malala

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La niña que aparece en la fotografía es Malala. Si te has perdido las noticias últimamente, es una niña paquistaní de 14 años que vive en el valle del Río Swat, donde los talibanes han prohibido la asistencia de las niñas a la escuela.

A su corta edad, ya es famosa por su activismo a favor de los derechos de las mujeres. Hace un tiempo empezó a escribir en un  blog para la BBC, y ahí empezó a ser reconocida internacionalmente.

El pasado día 9 de octubre ,y he aquí la razón para su aparición en las noticias (pues, le pese a quien le pese, hay más motivos para aparecer en TV si te pegan un tiro en el cráneo que si solo te dedicas a defender los derechos de las mujeres, con solo 14 años, en un régimen machista y encima tienes la ocurrencia de salir ilesa), recibió un disparo en el cráneo por parte de los talibanes cuando, precisamente, volvía del colegio. Actualmente se encuentra en un hospital del Reino Unido tratando de recuperarse, no sin varios intentos de varias personas de colarse en el hospital, pasándose por familiares, para evitarle la recuperación.

Este es un breve resumen de la vida de Malala, una niña que se ha convertido en un icono de defensa de los derechos de las mujeres en pocos días (como digo, cuando recibió el disparo, no antes). Madonna o Angelina Jolie son algunos de los personajes que ya han mostrado públicamente su solidaridad con la niña.

El padre, por lo visto, ha declarado que Malala sufría amenazas por parte de los talibanes desde hace años, algo totalmente deducible si tenemos en cuenta las circunstancias.

¿Se podría haber evitado?

Y con la posibilidad de evitarse no me refiero solo a la denuncia de amenazas, sino a la actuación de la comunidad internacional. Es una niña de 14 años, que vive en un territorio bajo puño de varón y que denuncia públicamente, en un blog de un medio de comunicación OCCIDENTAL las circunstancias que le toca vivir. No se puede pasar por alto el hecho de que el Corán dice que aquél que haga propaganda contra el Islam o las fuerzas islámicas debe morir si queremos hacer un sencillo análisis causa-efecto.

Un blog en la BBC es un mero altavoz que no servirá de nada si se queda ahí. No quiero ser hipócrita. Yo misma no estaría hablando de Malala si no hubiera ocurrido el atentado y posterior eco mediático. Lo que más me aterra es que esta noticia, en un plazo medio de tiempo,  se nos olvidará  como otras muchas lo hacen, y este desafortunado hecho, que podría haber servido como llamada de atención a las autoridades internacionales, se quedará en papel mojado.

Nos aferramos a Malala como símbolo. Un símbolo como ella nos sirve para aplacar el sentimiento de culpa y mediocridad que sentimos consciente o inconscientemente por no hacer nada al respecto de las miles de injusticias que ocurren cada día en el mundo. Vemos que alguien lucha por cambiar algo y nos solidarizamos, pero nada más. Ahí queda todo. Pensamos que habrá alguien que lo haga por nosotros, por eso nos alivian las personas como Malala. Nos tranquilizan.

En fin, en un país donde la gente ni siquiera se molesta en salir a la calle para manifestar su descontento por todo lo que le quitan cada día (nada más egoísta), no espero que nadie mueva un dedo por evitar que sucedan cosas como esta que vemos de lejos y, de vez en cuando, cristal por medio. Probablemente nadie haga nada por evitarlo. Probablemente ni siquiera lo haga yo.

Francia dice “no” al burka

Ayer entró en vigor en Francia la ley aprobada en octubre por la que se prohíbe el uso del velo integral en lugares públicos. El primer día de vigencia de la norma se saldó con tres detenciones.

Los arrestos se produjeron en el transcurso de una manifestación convocada por la asociación “No toque mi Constitución”, en contra de la recién estrenada ley. Las detenidas afirmaron que no dejarán de usar el velo y pagarán las multas que sean necesarias (unos 150 euros) para lo cual la mencionada asociación ya ha creado un fondo de un millón de euros.

Fuente: Google imágenes

Se llame niqab, burka o hiyab, se use por motivos culturales o familiares, hay algo prácticamente indudable: el uso de estas prendas supone el sometimiento de la mujer, algo que debe tenerse muy en cuenta en los países occidentales y democráticos.

Los países europeos llevan años luchando por la igualdad de género. Compatibilizar eso con el uso de una prenda que afirma que la mujer no tiene derecho a mostrar su cuerpo por el mero hecho de ser mujer es, cuanto menos, desconcertante.

Hace unos meses el Príncipe Felipe y Letizia Ortiz visitaban los Emiratos Árabes Unidos. La princesa se descalzó y vistió un velo blanco “en señal de respeto”. Esto puede ser más discutible pues, por una parte, están en territorio musulmán pero, por otra, representan a un país democrático y aconfesional.

Sin embargo, en el caso que nos ocupa, se trata de mujeres que viven en un Estado democrático de derecho, donde mujeres y hombres aspiran a ser iguales. La libertad para vestir el velo íntegro en los ámbitos privados sigue ahí. Lo que pide esta norma es ese “respeto” que se pidió a Letizia Ortiz en los Emiratos Árabes, en este caso para con unas mujeres (y hombres) que creen en la igualdad de género y en el no sometimiento femenino, sea cual sea el motivo que lo impulse, y que quieren ser respetados en los espacios públicos del país democrático en el que residen.

Contacto con lo reaccionario

Para comenzar  quiero  dejar algo claro: los anuncios de contactos son una muy importante fuente de financiación para un periódico e, incluso, se pueden encontrar periódicos de provincias que se financian en gran medida gracias a este tipo de anuncios. Esto explicaría que periódicos conservadores, como por ejemplo ABC, alternen las páginas  de noticias sobre  la Iglesia, el matrimonio y la unidad de la familia con otras en las que aparecen mujeres (aunque también hombres) cuya realidad radical dudo mucho que sea alguna de las tres anteriores.

Hace unos días podía leer en los medios de comunicación cómo el Gobierno quiere suprimir este tipo de anuncios en las páginas de los periódicos. Algunos dicen, incluso, que “atentan contra la dignidad de la mujer”. ¿No atentará más contra la dignidad de la mujer alguien que piense así? El principal problema no son los anuncios, si no la perspectiva con la que cada uno los recibe. Todos parecemos admitir que la mujer se ha liberado de alguna manera de la presión machista que ha venido sufriendo a lo largo de la historia. Todos somos muy liberales, reconocemos esta emancipación femenina, pero resulta que estos anuncios “atentan contra la dignidad de la mujer”. Si la mujer es realmente libre (hasta el punto en que el ser humano pueda realmente serlo, lo cual es claramente discutible) ¿por qué no puede decidir anunciarse en esos términos si así lo desea? Eso no atenta contra su dignidad, atenta contra la imagen de la mujer en quien la concibe como un ser débil e inferior ya que, si considerásemos a la mujer como un ser igual que el hombre, creeríamos que esa actividad está dentro de su capacidad y posibilidad de decisión y que no hay que “protegerla” en exceso.  Sin embargo, aunque no queramos reconocerlo, aún tenemos una mirada predominantemente machista que nos obliga a sobreproteger a la mujer, a sobreproteger su dignidad como si esta fuera tan vulnerable como para tener que  hacerlo.

Otro apartado serían, claro, las redes de tráfico de mujeres, la prostitución mafiosa, etc., pero quiero limitarme a hablar de las mujeres que, libremente, deciden postularse como acompañantes sexuales en la página de un periódico, sean sus razones las que sean.

El principal obstáculo está en que la mirada de la sociedad, no solo masculina si no también femenina, se escandaliza si ve una foto sugerente de una mujer o unas palabras del mismo estilo. Se escandaliza tanto, que no es capaz de reconocer ese pensamiento que fácilmente podría ser calificado de retrógrado y se suma a la postura fácil de advertir que “atenta contra la dignidad de la mujer” sin preguntarle primero a esa mujer que aparece en el anuncio por qué lo ha hecho, cuáles son sus valores, qué opina acerca del asunto.

Lo que realmente atenta contra la dignidad femenina, y también contra la inviolable libertad de expresión de cada uno, es retirar estos anuncios “a decretazo”.  Bien es cierto, como decía al principio, que algunos periódicos enuncian unos valores que entran en conflicto con este tipo de anuncios, pero es una cuestión puramente empresarial en la que no voy a entrar.

Lo que debe quedar claro es que esta prohibición sería dar un paso atrás en la lucha por la igualdad de la mujer. ¿Por qué no consideramos que los anuncios de gigolós atentan contra la dignidad del hombre? Quizá no está muy lejos de la realidad decir que consideramos al hombre lo suficientemente autónomo como para tomar esa clase de decisiones sin necesidad de una intervención social e incluso estatal que lo impida.  Es para pararse a pensar.

Sí a la energía nuclear

Y digo bien, Sí a la energía nuclear.

No voy a hablar de Japón, creo que la información mediática es suficiente .

Sin embargo, la situación en Japón me da pie a tratar en el blog un tema , como poco, controvertido: la energía nuclear. O se la quiere o se la odia, no hay un término medio. Muchos son sus detractores, queda muy progre decir que estamos en contra de la energía nuclear, que causa un gran daño al medio ambiente, y que blablabla.

Como no he abierto este blog para quedar bien, proclamo un claro sí a la energía nuclear. ¿De verdad somos tan hipócritas? Resulta que a todos nos gusta la evolución, el desarrollo, que nuestros coches corran más rápido, que nuestra fábrica produzca más cada hora, que salga un producto tecnológico novísimo con las más notables innovaciones. Pero resulta que no, que no nos gusta la energía nuclear, que vaya malos que somos y qué mal tratamos al medio ambiente, pobre naturaleza.”Pobre naturaleza. ¿Cuánto tarda en llegar el autobús, 20 minutos? Uf, mejor saco el coche”.

No podemos querer avanzar pero que sea sin consecuencias, porque todos somos conscientes de que no es viable. Si nos gusta el progreso, y nos gusta ESTE progreso con ESTA velocidad, tenemos que pagar un precio. No estoy a favor de la energía nuclear, estoy en contra de la hipocresía.

O cambiamos nuestro ritmo de vida o abramos la puerta a más centrales nucleares, porque las habrá, sobre todo porque no muchos estamos dispuestos a vivir de otra manera en aras de favorecer a la naturaleza y al medio ambiente. No es ser inconsciente, es decir la verdad. Las energías alternativas, por desgracia, no parecen todavía la solución. De momento, lamentémonos por lo que sucede en Japón y ojalá no haya más casos como este, pero no digamos que esa central nunca debió existir, o que es un error. El error, en todo caso, somos nosotros.

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